Eh visto como exclama tu cuerpo la virtud de ser mujer, disfruto la noche con un suave labio, un aroma a tabaco y un tenue y dulce abrazo, caray! Como pasa el tiempo, quiero que la luna sea testigo de una amistad en doble sentido.
Encontrar una descripción clara ahora es un tanto complicado, me gusta mucho hacerlo y ahora no tengo aliento en las manos para buscar una hoja y tinta roja para decirte que en tus ojos existe un cielo.
Toda una dama!
Con polvo o sin polvo
La tierra no encontraría
Mejor flor que la de tus manos
Tersas o suaves
A quien le importa?
Labios dulces o amargos
A quien le interesa?
Eres un concepto
Y te doy un significado
En esta meseta de la vida
Mujer
Tú que gozas
De la burguesía
Me siento asombrado
De lo poco que ofrezco
Y lo mucho que te encanto
Como una gota clara
Que encontró un charco
Una gota
Y pudo encajar en el océano
La mujer representa un altar de dioses y me sorprende la maestría con la que sin querer hacerlo seducen al mundo masculino.
No me quejo pues es parte de la vida afrontar un placer y que mejor que besar un perfume tocado al margen de una deidad... El éxtasis puede elevarse al fin del cielo y abarca una idea muy distinta a la pintura.
Sinfonía en descenso
Poco a poco y exclamando todo
Va volando y circulando,
Rompiendo ,
Va tirado de la mano
En una onda, solo el núcleo
Se forma en el eclipse solar.
Y entre granos
El cuerpo de la arena
Esconde los pasos
El camino donde el agua
Cristaliza el vaso
Con un leve toque de amargura.
Aun faltan dos pasos,
La manía parece
Terminar con mis parpados
Y en ello
Me conceden la libertad
De tomar el sueño
Rozar el polvo con el mueble
Facial que provoca
El estallido del sentimiento
Muero por crecer en el tiempo
Viajar en el color
Decir que estoy viviendo
Justamente cuando muere la flor.
Vivo tan solo por un placer
El sonreír me lleva
A el ocaso del sol
La muerte del invierno
Sale sobrando con las piernas temblando
Pareciera una noche de bohemia
Al lado tuyo
Con un licor en los labios
Seduce a cualquiera
Si te llego a querer
No me culpes
Disfrutare de la vida, como tú de la noche, cuando cruzamos el día y las manos volvieron a su rincón.
Si te llego a hablar al oído
Perdoname pero comienzo a quererte
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