Hablare...
Alguna tristeza me causa esta lluvia, no se si nombrarla como tristeza pero no me gustan los días lluviosos, en ellos se pierden tus pasos y se nublan tus labios, definitivamente no me gusta la lluvia, por su montón de nubes grises que ni su matiz se enclarece como el color de tus ojos...
Aquello que rompe la luz en escala de un beso mientras el palpitar deja de sonar, la muerte no lo detiene, ni el color rojo ni el sabio mar, tal vez si varia la manera de caminar sin poder voltear atrás cambiaria algo, pero golpea tan rápido que desconecta la manera de pensar, si de pronto hablo del deseo no es aquel deseo carnal ni pasional, es aquel deseo oscuro y claro, con dos líneas y contorno extraño que en su momento cuando te llega a rozar el éxtasis detiene el tiempo, el sonido y el aroma, la percepción es lo único que queda... El tacto es lo único que nos defiende... El único que nos deja disfrutar como buenos valientes el extraño mundo del mar.
En pequeñas cantidades se tiene que agregar un poco de sal, para soportar el primer arranque tan dulce, pero la caída libre suele depender de como y donde se detenga el momento, algunos días tomaras su mano, algunos otros solo sus mejillas, pero definitivamente existe una conexión entre los labios y el alma, admira sus labios y su belleza durante un beso, encuéntralos atreves de las nubes y el eco de un suspiro, altera aquel momento donde se detiene el tiempo y entenderás que la sal solo es para darle sabor al sonido del cielo
Vive en ese momento
Y muere en el instante en que dejas de tenerla en tus manos, sobrevive en el trayecto de una caricia y toma asiento.
Estas a punto de ser parte de la vida del ser humano, armado de placer y ansioso de ser tentado a mirar la luna y crecer en el día durante toda la vida.